Depresión y estado de ánimo · 18 de diciembre de 2025
¿Terapia o pastillas? Casi nunca es una cosa o la otra
Es una de las dudas que más frena, y suele venir en forma de miedo: «si voy, me van a llenar de pastillas». O al revés: «si tomo medicación, ¿para qué la terapia?».
La respuesta honesta es aburrida: casi nunca es una cosa o la otra, y quién decide qué está bastante más claro de lo que parece.
Quién hace qué
Una psicóloga no receta y no puede valorar si te vendría bien un tratamiento farmacológico. Eso es de tu médico de cabecera o de psiquiatría. Lo que sí puede —y debe— es decirte cuándo cree que conviene que te vea alguien más.
Y eso, cuando pasa, no significa lo que la gente entiende que significa.
Lo que se piensa y lo que pasa
- «Si me mandan a salud mental es que estoy fatal.» Es un servicio más del sistema de salud, para cuando lo que pasa pesa mucho. Como ir a cualquier otro especialista
- «Me van a llenar de pastillas.» La medicación la decides tú con tu médico, y puedes preguntar todo lo que quieras antes: para qué es, cuánto tiempo, qué efectos tiene, qué pasa al dejarla
- «Entonces la terapia no ha funcionado.» No es cambiarte de manos: es sumar manos. Si quieres, se sigue igual
Por qué alguien te lo propone
Cuando yo lo propongo, es por algo concreto: lo que estás pasando necesita, durante un tiempo, más de lo que se puede dar desde una videollamada. Desde aquí no puedo verte en persona, no puedo valorar una medicación y no puedo estar cerca si una noche se pone difícil. Allí sí pueden.
Mientras esto baja, de lo que se trata es de que estés protegida. No de repartirte.
Las dos juntas
Para muchos cuadros, la combinación funciona mejor que cualquiera de las dos por separado, y no compiten: la medicación puede bajar la intensidad lo bastante para que la terapia se pueda hacer. Es difícil trabajar con alguien que no duerme hace tres semanas y no puede sostener una conversación de una hora.
Y al revés: la medicación gestiona los síntomas mientras están, y la terapia trabaja lo que hay debajo — que es lo que decide qué pasa el año que viene.
Dos cosas prácticas
- La medicación no se deja por tu cuenta, ni cuando te encuentras bien. Encontrarse bien suele ser señal de que está haciendo efecto, no de que sobre. Eso se habla con quien la recetó
- Que las dos personas que te atienden sepan la una de la otra ayuda mucho más que llevarlo por separado, y hace falta tu permiso para eso
Y si lo que quieres es no tomar nada, también es una posición legítima y se puede plantear. Lo que no se sostiene bien es no consultarlo por miedo a lo que te vayan a decir.
Si ahora mismo estás en una urgencia, lo que necesitas es una respuesta inmediata, y esa está en el 024 —atención a la conducta suicida, gratuito y 24 horas— o en el 112. Están para esto, y no hace falta estar seguro de nada para llamar.
Si no sabes por dónde empezar ni a quién acudir, se puede ordenar en veinte minutos. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.
Pedir esa llamadaDulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365
Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.