Sēreine

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Cómo es la terapia · 17 de septiembre de 2026

¿Qué pasa en la primera sesión? Te lo cuento minuto a minuto

La pregunta que más me hacen antes de reservar no es cuánto cuesta ni cuántas sesiones van a hacer falta. Es «¿y yo qué tengo que contar?». Detrás casi siempre está el mismo miedo: llegar, quedarse en blanco y salir con la sensación de haber perdido una hora.

Ese miedo se quita de una forma muy sencilla, que es contando de antemano lo que va a pasar. Así que aquí está, con el reloj delante.

Antes de que exista la cita hay una llamada de veinte minutos

No es una sesión y no es terapia. Son veinte minutos por teléfono, sin coste, y llamo yo. Sirven para tres cosas: que me cuentes por encima qué te pasa, que sepas cómo funciona esto y cuánto vale, y que decidas sin haber pagado nada.

Y sirve también para lo contrario de lo que parece: si lo que necesitas no es esto, te lo digo en esa llamada y te doy dónde ir. Es mejor perder veinte minutos que un mes.

Lo que llega por correo antes de vernos

En cuanto hay cita reservada sale un correo con cuatro documentos: el consentimiento informado, el anexo de atención online, la ficha de datos y un formulario sobre cómo estás ahora. Los tres primeros se firman; el formulario no hace falta firmarlo.

Se devuelven veinticuatro horas antes, y no es papeleo por papeleo: los leo antes de que nos veamos. Es lo que hace que la hora de sesión se gaste hablando y no rellenando datos. Si no llegan a tiempo, se mueve la cita y no se pierde el dinero.

La hora, minuto a minuto

  • Del 0 al 5. Repaso del consentimiento: si lo leíste, si hay algo que no te cuadró, qué pasa con lo que se dice aquí dentro.
  • Del 5 al 45. Qué te trae, desde cuándo, qué has probado ya, cómo es tu vida ahora mismo y con quién cuentas.
  • Del 45 al 52. Las preguntas sobre riesgo. Ahora las explico.
  • Del 52 al 60. Qué te gustaría conseguir, por dónde empezamos, y una sola tarea, pequeña.

Lo del minuto 45, que asusta y no debería

En algún momento de esa primera hora voy a preguntarte, sin rodeos, si has llegado a pensar en quitarte de en medio.

No lo pregunto porque sospeche algo de ti. Lo pregunto siempre, a todo el mundo, y lo pregunto hablando y no en un formulario, porque un papel no sabe repreguntar y yo sí.

Conviene saber dos cosas, porque las dos frenan mucho a la gente. La primera: preguntarlo no le mete la idea a nadie; lo que hace es dar permiso para decirla en voz alta, muchas veces por primera vez. Y la segunda: contestar que sí no te deja fuera de la terapia. Cambia cómo la montamos —qué se mira antes, con quién más hay que contar—, no si la hacemos.

Si ahora mismo estás en una urgencia, lo que necesitas es una respuesta inmediata, y esa está en el 024 —atención a la conducta suicida, gratuito y 24 horas— o en el 112. Están para esto, y no hace falta estar seguro de nada para llamar.

No hace falta traer nada preparado

Mucha gente llega con miedo a no saber explicarse, o llega con un guion escrito por si acaso. Ni una cosa ni la otra hacen falta.

Yo llego con las preguntas pensadas, precisamente porque he leído lo tuyo antes. Y «no sé ni por dónde empezar» es un sitio perfectamente válido por donde empezar: de hecho es por donde empieza casi todo el mundo.

Lo que no pasa en la primera sesión

  • No sales con una etiqueta. La devolución —qué te pasa, explicado despacio y con un dibujo, y los objetivos por escrito— viene más adelante, cuando hay información con la que hacerla bien.
  • No te vendo un paquete cerrado. Al principio lo habitual es una sesión a la semana, y a medida que la cosa avanza las sesiones se espacian.
  • No sales con deberes enormes. Sales con una cosa concreta y deliberadamente pequeña, con día y hora puestos. Si esa cosa no se hace, tampoco pasa nada: casi siempre significa que la puse demasiado grande, y se parte en dos.

Y lo que llega después de colgar

Ese mismo día te llega un correo con lo que hayamos acordado y la tarea de la semana. Siempre en el mismo hilo, con el mismo asunto: así todo lo tuyo se queda junto y no tienes que buscar nada nunca.

Si has llegado hasta aquí leyendo con atención, probablemente ya te lo estés planteando. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.

Pedir esa llamada

Dulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365

Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.

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