Cómo es la terapia · 4 de diciembre de 2025
¿Por qué mi psicóloga me manda deberes? Y qué pasa si no los hago
Sales de sesión con algo que hacer durante la semana, y aparecen dos reacciones: «pago para hablar, no para que me manden tareas» y, la más común, «otra cosa más que voy a dejar sin hacer».
Las dos son razonables. Y merece la pena explicar por qué está ahí esa tarea.
Una hora a la semana son 168 menos una
Esa es toda la razón. Lo que cambia una vida no es la hora de sesión: es lo que pasa en las otras 167. La sesión sirve para entender, ordenar y decidir; el cambio ocurre fuera, y la tarea es el puente entre las dos cosas.
Por eso, cuando se ha trabajado mucho en sesión y no se lleva nada a la semana, lo habitual es salir con una claridad enorme el martes y estar igual el jueves.
El orden importa: primero se hace, después vienen las ganas
Hay una idea muy instalada de que primero hay que sentirse con fuerzas y después hacer las cosas. Con el ánimo bajo eso no llega nunca, porque lo que está estropeado es justamente el generador de ganas.
Así que se invierte: se hace la cosa, y las ganas aparecen después — un poco, y no siempre, pero lo bastante para que la siguiente cueste algo menos. Es lo que más rápido mueve el ánimo de todo lo que se hace en terapia, y no exige convencerse de nada.
Por qué tiene que ser tan pequeña
Esto desconcierta a mucha gente: la tarea parece demasiado fácil. «Bajar a la calle y volver» en lugar de «salir a andar». Un mensaje a una persona, no recuperar a todo el mundo.
Y es a propósito. Una tarea de tamaño normal, para alguien que está mal, es una prueba más de que no puede. El objetivo de la primera no es el beneficio de la actividad: es que se haga. Se agranda después.
Por eso también van con día y hora puestos, y no «esta semana». «Esta semana» es donde van las cosas a morir.
Y si no la has hecho
Aquí está la parte importante, y la que hace que mucha gente deje de ir por vergüenza en vez de por otra cosa.
Que la tarea no se haga es información, no un suspenso. No se regaña y no se pasa por encima: se mira qué pasó. Y casi siempre la respuesta es una de estas tres:
- Era demasiado grande. Lo más frecuente con diferencia, y es un fallo mío al ponerla: se parte en dos y se vuelve a poner
- No estaba claro para qué era. Una tarea cuyo sentido no se entiende no se hace, y con razón
- Hay algo que se activa al intentarlo. Y eso es oro: es exactamente el material que hacía falta
Lo único que conviene no hacer es no ir a la sesión por no haberla hecho. Es justo al revés de lo que ayuda.
Qué tipo de cosas son
Casi nunca son ejercicios de cuaderno. Suelen ser: anotar algo durante unos días para ver un patrón que no se ve desde dentro, probar una cosa concreta y observar qué pasa, o recuperar una actividad que se había caído.
Y se acuerdan, no se imponen. Si algo te parece imposible o absurdo, eso se dice en sesión y se cambia. Una tarea que se acepta por no llevar la contraria ya nace muerta.
Si te preocupa no ser capaz de hacer los deberes, empezamos por uno diminuto. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.
Pedir esa llamadaDulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365
Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.