Sēreine

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Cómo es la terapia · 30 de octubre de 2025

¿Para qué sirven los cuestionarios que te mandan antes de empezar?

Llegan por correo antes de la primera sesión o justo después, son hojas con preguntas y casillas del 0 al 3, y producen dos reacciones: «esto es papeleo» o, peor, «me van a poner una etiqueta con esto».

Ni una cosa ni la otra. Merece la pena explicar qué son, porque entendiéndolo se contestan mucho mejor.

Qué son exactamente

Son instrumentos de uso libre y comprobados, los mismos que se usan en la sanidad pública. Los tres más habituales miden tres cosas distintas:

  • Cómo has estado de ánimo estas dos semanas. Sueño, apetito, energía, concentración, ganas
  • Cuánta preocupación ha habido en ese mismo periodo
  • Qué piensas de ti, cuando hace falta mirar la autoestima

Ninguno tarda más de cinco minutos.

Lo que no son

No son un diagnóstico. Un número no dice qué te pasa. Dice cuánto pesa hoy algo concreto, y sirve de punto de partida para preguntarte por ello hablando.

Y no deciden nada por su cuenta. Es una regla profesional bastante clara: la valoración se hace con la entrevista, no con una escala. La hoja no sustituye la conversación; la ordena.

Por qué se mandan por correo y no se rellenan en sesión

Por una razón práctica: son veinte minutos de una hora que cuesta dinero. Rellenarlos en casa, con calma, deja la sesión entera para hablar.

Y hay una cosa que se hace siempre en el mismo sentido: lo que tiene que ver con el riesgo no se pregunta por escrito. Eso se habla, en voz alta, en la sesión. Un papel no sabe repreguntar ni sabe cómo estás mientras lo contestas.

La parte que de verdad importa: se repiten

Aquí está el motivo real de todo esto, y tiene que ver con una trampa concreta del estado de ánimo bajo: cuando estás mal, no notas tu propia mejoría. Es literalmente uno de los síntomas.

Alguien puede llevar cinco semanas durmiendo mejor, habiendo salido tres veces de casa y habiendo retomado una amistad, y decir con toda sinceridad que sigue igual. Porque el recuerdo de cómo estaba hace cinco semanas está teñido por cómo está hoy.

Por eso la misma hoja se vuelve a pasar más adelante y se te enseña la comparación. No es burocracia: muchas veces ese es el momento exacto en que alguien ve por primera vez, en negro sobre blanco, que sí se ha movido algo. Y ver eso cambia lo que uno cree sobre si esto sirve.

Cómo contestarlos para que valgan

  • Deprisa y a bote pronto. La primera respuesta que te sale es la buena; pensarla mucho la empeora
  • Sobre las dos últimas semanas, no sobre tu vida entera ni sobre hoy
  • Sin maquillar en ninguna dirección. Ni de menos por vergüenza, ni de más por miedo a que no te tomen en serio. La hoja no es un examen que haya que aprobar ni suspender

Y si no quieres contestarlos

Se puede decir, y no pasa nada: se trabaja igual y se mira de otra manera. Pero entonces conviene saber qué se pierde, que es justamente la foto del antes — y sin foto del antes, la comparación de dentro de tres meses no existe.

Si te ha llegado alguno y no sabías para qué era, ya lo sabes. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.

Pedir esa llamada

Dulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365

Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.

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