Sēreine

Sēreine

Depresión y estado de ánimo · 20 de agosto de 2026

¿Por qué no me apetece nada, ni siquiera lo que me gustaba?

No es que estés triste. Es que da todo igual. Pones la serie que te encantaba y la ves sin ver nada; quedas con quien quieres y estás deseando irte; llega el fin de semana y no se te ocurre nada que apetezca.

Tiene nombre —anhedonia— y es una de las cosas que más se confunden con otra cosa.

Por qué pasa desapercibida

Porque no duele. La tristeza se nota, se cuenta y la gente de alrededor la ve. Esto no: esto se parece mucho a estar cansada, a haber madurado o a que las cosas ya no sean como antes.

De hecho tiene explicaciones muy razonables a mano: «es que trabajo mucho», «ya no tengo edad para eso», «será que he cambiado». Y por eso puede pasar años sin que nadie la nombre.

En consulta, sin embargo, es lo primero que se mira: de todo lo que se evalúa en una depresión, es el síntoma que mejor anticipa por dónde va a ir el caso.

Hay dos cosas distintas debajo

Y separarlas cambia lo que hay que hacer:

  • No disfrutar de lo que haces. Haces la cosa y no da nada
  • No tener ganas de empezarla. Ni siquiera llegas a hacerla

La segunda es la que más atrapa, porque se confunde con vaguería — incluida la propia. Pero no es una falta de disciplina: es que el sistema que fabrica las ganas está funcionando a medio gas, y eso no se arregla regañándose.

La trampa de esperar

Lo razonable sería esperar a que vuelva la ilusión y entonces retomar las cosas. Y eso, en una depresión, no llega — porque las ganas no vienen antes: vienen después, y solo si hay un después.

Mientras tanto, cada plan que no se hace quita una ocasión de sentir algo. Y con menos ocasiones, menos se siente.

Qué se hace

  • Mirar primero, sin cambiar nada. Una semana anotando qué haces y cómo te sientes de 0 a 10. Casi siempre aparece que algunas cosas sí puntúan más que otras — y eso la depresión no te lo deja ver desde dentro
  • Elegir una o dos cosas ridículamente pequeñas, de las que puntuaban algo, y ponerles día y hora
  • Hacerlas sin esperar disfrutar. Esta es la clave: el objetivo de las primeras semanas no es pasarlo bien, es reabrir el canal
  • Bajar la vara. Si antes un concierto era un 8 y ahora un café es un 3, el 3 vale. Comparar con el 8 es lo que hace abandonar

Y una cosa que conviene saber

La anhedonia suele ser de lo último que se va. Es habitual dormir mejor, funcionar mejor y seguir sin disfrutar de nada durante un tiempo.

Eso no significa que no esté funcionando. Significa que esa parte va más lenta — y saberlo evita abandonar justo antes de que vuelva.

Si ahora mismo estás en una urgencia, lo que necesitas es una respuesta inmediata, y esa está en el 024 —atención a la conducta suicida, gratuito y 24 horas— o en el 112. Están para esto, y no hace falta estar seguro de nada para llamar.

Si llevas meses sin que nada te dé nada, eso tiene nombre y tiene tratamiento. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.

Pedir esa llamada

Dulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365

Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.

Volver al blog