Sēreine

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Cómo es la terapia · 12 de febrero de 2026

¿Y si no conecto con mi psicóloga? Es más importante de lo que parece

Se suele contar como un detalle menor, casi de buena educación: «es importante sentirse cómoda». No es un detalle. La relación entre quien va a terapia y quien la lleva es uno de los mejores predictores de que la cosa funcione, por encima incluso de la corriente o la técnica que se use.

Dicho de otra forma: el vínculo no es la antesala del trabajo. Es parte del trabajo.

Y no es caerse bien

Esto es lo que más se confunde. No va de simpatía, ni de tener cosas en común, ni de que te caiga estupendamente. Va de tres cosas bastante concretas:

  • Que estéis de acuerdo en a dónde vais. Si tú vienes a dormir mejor y tu psicóloga está trabajando tu infancia sin habértelo explicado, eso no es profundidad: es un desacuerdo no dicho
  • Que estéis de acuerdo en cómo. Que entiendas por qué se hace lo que se hace, y que puedas decir que algo no te encaja
  • Que sientas que te toma en serio. No que te dé la razón: que te tome en serio

La parte incómoda: a veces la incomodidad es el trabajo

Aquí hay que hilar fino, porque hay dos cosas que se parecen mucho por fuera y son opuestas.

Una es el mal encaje. Sales de las sesiones como entraste, o peor. No te sientes escuchada. Te da la sensación de que hay un guion y tú estás rellenando huecos. Tienes que explicar lo mismo cada semana.

La otra es que la terapia esté tocando algo. Hay semanas en que sales removida, o enfadada, o con ganas de no volver. Eso no significa que vaya mal. A veces significa exactamente lo contrario, y el momento de dejarlo justo ahí es de los más caros que hay.

¿Cómo se distinguen? Con una pregunta: ¿lo que te incomoda es el tema, o es la persona? Si es el tema, se está trabajando. Si es la persona, hay que hablarlo.

Qué hacer si no conectas

Decirlo. Sé que suena a consejo fácil y que decirlo cuesta muchísimo, porque se parece a una queja y encima se la estás haciendo a alguien que te está ayudando.

Pero es que esa conversación es material de primera. Mucha gente que llega a consulta arrastra justo eso: no saber decir que algo no le sirve, quedarse callada para no molestar. Poder decírselo a tu psicóloga y comprobar que no pasa nada es, muchas veces, media terapia.

Y por si sirve: una profesional que se lo tome mal está dando información útil. La respuesta razonable a «esto no me está sirviendo» es ponerlo sobre la mesa y mirar qué hay que cambiar, no defenderse.

Cambiar de psicóloga no es fracasar

Ni por tu parte ni por la suya. No todas las personas encajamos con todas, y seguir por no dejar mal a nadie es una forma cara de perder meses.

Si decides cambiar, pide que te pasen un resumen de lo trabajado para quien venga detrás. Se hace, y ahorra empezar de cero.

Por eso existe la llamada de veinte minutos

No es un truco comercial: es para que puedas oír a alguien antes de pagarle nada y decidir si te ves contándole lo tuyo. Y para que yo pueda decirte que no soy la indicada, si veo que no lo soy.

Si quieres saber si encajamos, esa es exactamente la conversación. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.

Pedir esa llamada

Dulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365

Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.

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