Sēreine

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Depresión y estado de ánimo · 1 de enero de 2026

Siete cosas que se dicen del suicidio y no son verdad

Casi todo lo que se repite sobre el suicidio es falso, y no es inocente: cada uno de estos mitos hace que alguien se calle o que alguien de alrededor no pregunte.

1 · «Quien lo dice no lo hace»

Es el más extendido y el más peligroso. Es al revés: la mayoría de las personas que llegan a hacerlo lo habían comunicado de alguna forma antes, muchas veces sin decirlo con esas palabras.

Decirlo no es teatro. Es, casi siempre, un intento de pedir ayuda por el único camino que la persona ve abierto.

2 · «Preguntarlo puede darle la idea»

No. Preguntarlo no se la mete a nadie: la saca del silencio. Es lo más estudiado de todo este terreno y no hay debate serio al respecto.

Lo que sí hace daño es el rodeo. Hablar de «hacer una tontería» o de «tomar una decisión» le enseña a la persona que aquí tampoco se puede hablar de esto.

3 · «Lo hace quien quiere morir»

Lo hace quien quiere dejar de sentir. Casi siempre hay una ambivalencia enorme hasta el último momento — de hecho, esa ambivalencia es justo sobre lo que se trabaja, y es la razón por la que preguntar «¿qué te ha frenado hasta ahora?» es tan útil.

4 · «Es un acto impulsivo, no se puede hacer nada»

Hay impulsividad, sí. Y precisamente por eso se puede hacer mucho: las crisis son cortas. Suben, aprietan y bajan. Poner distancia con el medio durante ese rato cambia desenlaces, y eso está medido.

5 · «Quien lo intenta una vez lo intentará siempre»

Un intento previo es el factor de riesgo más importante que existe y hay que tomárselo muy en serio. Y la mayoría de las personas que lo intentan una vez no mueren por suicidio. Las dos cosas son verdad a la vez.

6 · «Hablarlo con alguien que está mal es ponerle en peligro»

Al contrario. La persona que está pensándolo suele sentirse enormemente sola con eso, convencida de que si lo dice va a asustar o a decepcionar a todo el mundo.

Que alguien pregunte y aguante la respuesta sin escandalizarse es de las cosas que más alivian. No hace falta saber qué decir después: basta con no salir corriendo.

7 · «Si alguien está decidido, no hay nada que hacer»

Esta es la que más paraliza a las familias, y es falsa. La mayor parte del sufrimiento que lleva ahí es tratable: la depresión se trata, el dolor se acompaña, la desesperanza se mueve.

Y lo que decide muchas veces no es una gran intervención. Es que alguien preguntara.

Si ahora mismo estás en una urgencia, lo que necesitas es una respuesta inmediata, y esa está en el 024 —atención a la conducta suicida, gratuito y 24 horas— o en el 112. Están para esto, y no hace falta estar seguro de nada para llamar.

Si esto va por ti o por alguien tuyo, se puede hablar. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.

Pedir esa llamada

Dulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365

Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.

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