Sēreine

Sēreine

Depresión y estado de ánimo · 28 de agosto de 2025

¿Por qué me sigue afectando algo de hace veinte años? No es debilidad, es huella

Hay una frase que se dice mucho en consulta, siempre con el mismo tono de disculpa: «ya sé que fue hace mucho y que debería haberlo superado».

El problema de esa frase es el verbo. No es algo que se supere con voluntad, porque no está guardado donde está la voluntad.

Qué es un trauma, en la práctica

Es una herida emocional que el sistema nervioso no pudo procesar en su momento. Y de ahí sale todo lo demás — incluido el cambio de tono que más alivia a la gente cuando se le explica:

Tu ansiedad o tu forma de funcionar no las «creaste» tú pensando mal. Son la mejor manera que encontraste de sobrevivir a lo que pasó. Lo que hoy estorba, un día sirvió.

Hay dos tipos, y el que más marca no es el que parece

  • El grande. La vida o la integridad en peligro: un accidente, una agresión, un abuso, una muerte. Se reconoce como trauma sin discusión
  • El pequeño y repetido. Fallos en el vínculo, sostenidos en el tiempo: cuidadores muy críticos, comparaciones, aislamiento en el colegio, una casa donde no se hablaba, negligencia emocional, tener que hacerse cargo de un adulto siendo niña

El segundo es el que más se ve en consulta y el que más cuesta detectar, porque quien lo vivió no lo llama trauma. Lo llama «mi infancia normal». Y no hay un acontecimiento al que señalar: es que fue así siempre.

Por qué a veces deja huella y a veces no

Ante lo mismo, dos personas acaban distinto. Y depende sobre todo de tres cosas:

  • Cómo se vivió en el momento. Si no generó ese nivel de estrés, no deja esa huella, por mucho que desde fuera parezca grave
  • Si hubo alguien. Que a una niña se le crea, se le proteja y se le acompañe marca una diferencia enorme frente a «esto no se habla». Estar solo con lo que pasó es la mitad del daño
  • Si se repitió. Lo repetido deja de ser un suceso y pasa a formar parte de lo que uno cree sobre sí mismo

Cómo se nota hoy

Casi nadie llega diciendo «tengo un trauma». Se llega con el síntoma: «me pongo fatal sin motivo». Y el rastro está en los disparadores: situaciones pequeñas que desatan reacciones desproporcionadas.

Un tono de voz. Que alguien tarde en contestar. Una puerta cerrada de golpe. Cuando lo que ha pasado no da para explicar lo que se ha desatado, es que debajo hay algo sin procesar — y lo que se activó no es el presente, es la huella.

Por qué no se empieza por el recuerdo

Esta es la parte más importante y la que más se salta: meterse en el trauma antes de tiempo no acelera nada, empeora. Contar lo que pasó sin tener con qué sostenerlo es volver a pasarlo.

Por eso hay una primera fase, y suele ser larga: aprender a notar lo que pasa en el cuerpo, saber volver a la calma cuando se dispara, tener recursos que funcionen de verdad, y un vínculo con quien te atiende que aguante lo que viene después.

Y hay un momento en que directamente no toca: si ahora mismo estás en medio de algo —un duelo reciente, una ruptura en curso, acoso laboral—, no es momento de abrir lo antiguo. Se sostiene lo de ahora.

La buena noticia, que es real

El sistema nervioso cambia. Lo cambió aquello y lo cambia también lo que se hace después.

No es carácter: es huella. Y las huellas se reparan.

Si ahora mismo estás en una urgencia, lo que necesitas es una respuesta inmediata, y esa está en el 024 —atención a la conducta suicida, gratuito y 24 horas— o en el 112. Están para esto, y no hace falta estar seguro de nada para llamar.

Si algo de hace años sigue decidiendo cómo estás hoy, se puede mirar. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.

Pedir esa llamada

Dulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365

Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.

Volver al blog