Depresión y estado de ánimo · 22 de octubre de 2026
Alguien te ha escrito que se quiere morir: qué contestas
Llega de noche, sin aviso, y te quedas mirando la pantalla. Puede ser una frase clara o puede ser algo suelto: «ya no puedo más», «estaríais mejor sin mí».
Lo primero, para quitarte peso: no tienes que encontrar la frase buena. No existe. Lo que cuenta es contestar y quedarte.
Lo que sí funciona
- Contesta enseguida, aunque sea poco. «Estoy aquí. Cuéntame.» El tiempo que tarda en llegar una respuesta pesa mucho más que lo que diga
- Pregunta directamente. «¿Estás pensando en quitarte la vida?» Con esas palabras. No se la metes en la cabeza: le das permiso para decirla
- Pasa a la voz si puedes. «¿Te llamo?» Por escrito no se oye cómo está, y los silencios dan más miedo de lo que deberían
- Pregunta si es ahora. Si ha hecho algo ya, si tiene algo a mano, si está sola. Saberlo cambia lo que toca hacer, y preguntarlo no empeora nada
- Y pregunta qué le ha frenado hasta ahora. Es la más útil de todas, y suele abrir la conversación de verdad
Lo que no
- No discutas con el dolor. «Tienes mucho por lo que vivir», «piensa en tu madre». Aunque sea verdad, cierra la conversación: le dice que lo que siente está mal
- No te asustes en voz alta. Si la respuesta es un torrente de alarma, aprenderá a no escribirte la próxima vez
- No prometas guardarlo en secreto. Se puede decir: «no voy a ir contándolo por ahí, y tampoco voy a dejarte solo con esto»
- No desaparezcas para buscar ayuda sin decírselo. Si vas a llamar a alguien, dilo: «voy a llamar a X, no me voy»
Si deja de contestar
Es el momento que más miedo da. Lo que se hace, en este orden:
- Llama. Varias veces
- Llama a alguien que esté cerca de ella físicamente. Familia, pareja, un vecino, quien sea
- Y si crees que hay peligro inmediato, el 112. Con la dirección
Sobre lo último: mucha gente duda por miedo a exagerar o a que se enfade. Una llamada de más se perdona; la otra no tiene arreglo. Y no hace falta estar seguro de nada para llamar.
Cuando ya ha pasado el momento
No lo dejes en el aire. Dos cosas, al día siguiente:
Vuelve a escribir. Aunque sea corto. El silencio del día después se lee como que fue demasiado.
Y propón lo concreto: pedir la cita, buscar el teléfono, acompañarla. El escalón que más pesa no es decidirse, es el trámite.
Y tú
Recibir un mensaje así deja tocado, y más si llega a las tres de la mañana. No te toca sostener esto solo, y contárselo a alguien no es traicionar a nadie.
Si ahora mismo estás en una urgencia, lo que necesitas es una respuesta inmediata, y esa está en el 024 —atención a la conducta suicida, gratuito y 24 horas— o en el 112. Están para esto, y no hace falta estar seguro de nada para llamar.
Si te ha pasado y no sabes qué hacer con ello, también se puede consultar por ti. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.
Pedir esa llamadaDulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365
Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.