Sēreine

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Cómo es la terapia · 30 de abril de 2026

¿Lo que cuento en terapia se queda ahí? Las excepciones, dichas claras

Es una de esas preguntas que casi nadie hace en voz alta y que casi todo el mundo se hace. Y la respuesta corta es que sí, se queda ahí: el secreto profesional no es una cortesía, es una obligación deontológica, y romperlo es de las faltas más graves que puede cometer una psicóloga.

Pero «casi siempre» no es «siempre», y lo honesto es decir dónde está el límite antes de que alguien cuente nada. De hecho eso es literalmente lo que firmas en el consentimiento, y lo que se repasa en los primeros cinco minutos de la primera sesión.

Las situaciones en las que el secreto cede

  • Riesgo grave para tu vida o la de otra persona. Si hay un peligro serio e inmediato, hay obligación de actuar. Esto no significa que hablar de que has tenido ideas de quitarte de en medio active nada automáticamente —no lo hace, y es justo lo que más frena a la gente para contarlo—. Significa que si hay un riesgo real y actual, no me puedo quedar quieta
  • Una orden judicial. Y con un matiz que conviene conocer: se entrega solo lo relevante para ese asunto, no la historia entera
  • Violencia contra una persona menor de edad. Aquí la ley obliga a comunicarlo, sin margen
  • La supervisión clínica. Los casos se consultan con otra profesional, que está sujeta al mismo secreto, y se consultan sin tu nombre ni nada que permita reconocerte. Es lo que hace que tu caso lo piense más de una cabeza

Fuera de eso, no hay más. No se informa a tu familia, ni a tu empresa, ni a tu médico, salvo que tú lo pidas o lo autorices.

Sí, se escribe. Y esto es lo que se escribe

Hay una historia clínica, es obligatoria y no es un diario. Lleva el motivo por el que viniste, lo que se ha ido valorando, los objetivos y lo que se hace en cada sesión. No lleva transcripciones de lo que dices ni juicios sobre tu vida.

Y una cosa que casi nadie sabe: es tuya. Tienes derecho a acceder a ella y a pedir copia.

Lo que cambia por ser online

  • Las sesiones no se graban. Ni por mi parte ni por la tuya sin acuerdo previo
  • Se pregunta quién más hay en tu casa durante la sesión. No por control: porque si hay alguien detrás de la puerta, tú vas a medir lo que dices, y eso sí estropea la terapia
  • Lo que se guarda se guarda cifrado, y los correos van a la dirección que diste en la ficha y a ninguna otra

Y si venís en pareja

Esto conviene saberlo de antemano porque es donde más malentendidos hay. Cuando hay sesiones a solas con cada uno, lo que se cuenta ahí es confidencial y no se le traslada al otro.

Con una excepción, que se dice antes de empezar: si existe una relación con otra persona que sigue en el presente, no se puede continuar con la terapia de pareja mientras siga oculta. Y no lo cuento yo: lo cuenta quien me lo dijo, en sesión y con mi ayuda.

Por qué te cuento todo esto en un artículo

Porque mucha gente llega a la primera sesión con un tema guardado «por si acaso», y se lo cuenta a su psicóloga tres meses después. Tres meses es mucho tiempo trabajando sobre una parte de la historia.

Si lo que te frena para pedir cita es no saber dónde va a parar lo que digas, eso se pregunta, y se pregunta antes de pagar nada.

Si ahora mismo estás en una urgencia, lo que necesitas es una respuesta inmediata, y esa está en el 024 —atención a la conducta suicida, gratuito y 24 horas— o en el 112. Están para esto, y no hace falta estar seguro de nada para llamar.

Si tienes dudas de este tipo, se pueden resolver antes de empezar. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.

Pedir esa llamada

Dulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365

Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.

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