Cómo es la terapia · 19 de junio de 2025
¿Y si me pongo a llorar en la sesión y no puedo parar?
Es un miedo muy real y muy poco contado: «si empiezo a hablar de esto me voy a romper, y luego tengo que salir a la calle».
Así que vamos a contarlo, porque saberlo quita bastante.
Lo primero: llorar ahí es normal y no pasa nada
Pasa mucho, y no desconcierta a nadie del otro lado. No hay cara rara, no hay prisa, no hay que pedir perdón — y mucha gente lo hace, la primera sesión y la vigésima.
Tampoco significa que la cosa se haya descontrolado. Muchas veces significa lo contrario: que por fin hay un sitio donde no hay que sostenerlo.
Y si no puedes parar
Aquí está la respuesta concreta: se para. No se sigue adelante como si nada.
Se deja el tema, se baja el ritmo y se hace algo para volver a la calma — respirar más lento, mirar la habitación, notar los pies en el suelo, beber agua. Eso no es perder la sesión: aprender a volver es parte del trabajo, y a veces es lo más útil que se hace ese día.
Y no se reabre nada al final. Los últimos minutos son para cerrar, no para abrir.
Lo que se cuida cuando se toca algo grande
- No se entra en lo más duro al final de la hora. Es una regla y tiene motivo: hay que dejar margen para volver
- Se avisa antes. «Esto que vamos a mirar puede remover, ¿quieres que lo veamos hoy o lo dejamos para la semana que viene?» Se pregunta, no se decide por ti
- Puedes parar tú. «Hoy no quiero seguir por ahí» es una frase completa y no hay que justificarla
- Y si algo es demasiado pronto, se aparca. Meterse antes de tiempo no acelera nada
Lo de tener que salir a la calle
Es una ventaja concreta de hacerlo por videollamada, y conviene decirla: no tienes que salir a ningún sitio. Cuelgas y estás en tu casa. Puedes quedarte quince minutos sentada antes de volver a lo que sea.
Y precisamente por eso conviene no poner la sesión pegada a algo importante. Media hora de colchón después cambia mucho.
El otro miedo, el contrario
Hay quien llega con el problema inverso: «yo no voy a llorar, y eso significa que no me lo tomo en serio».
Tampoco. No llorar no mide nada. Hay gente que hace un proceso entero sin una lágrima y le cambia la vida igual. Lo que se trabaja no se mide en llanto.
Y si lo que te preocupa es llegar y quedarte en blanco
También pasa, y también está previsto: para eso llego yo con las preguntas pensadas. No hace falta que traigas nada preparado ni que sepas explicarte. Ordenarlo es mi parte.
Si lo que te frena es no saber cómo vas a salir de ahí, se puede preguntar antes. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.
Pedir esa llamadaDulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365
Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.