Depresión y estado de ánimo · 3 de septiembre de 2026
¿Por qué la depresión se sostiene sola? El círculo que la mantiene
Hay una pregunta que aparece en casi todas las primeras sesiones, y siempre con reproche hacia uno mismo: «¿por qué no consigo salir de esto si sé perfectamente lo que tendría que hacer?».
La respuesta no es la que la gente teme. No estás así porque no te esfuerces. Estás así porque el círculo funciona muy bien.
Los cuatro puntos
- Me siento sin fuerzas
- Dejo de hacer cosas
- Pasan menos cosas buenas en mi día
- Me siento peor y más inútil — y vuelta al principio
Dónde está la trampa
Cuando alguien se siente sin fuerzas, lo lógico es descansar y esperar a tener ganas. Es lo que haríamos con una gripe y es lo que aconseja el sentido común.
Y ahí está el problema. Al dejar de hacer cosas, el día se queda vacío. Y un día vacío no trae nada bueno: ni logros pequeños, ni ratos agradables, ni personas. Sin eso, el ánimo baja más. Y con el ánimo más bajo, cuesta todavía más hacer algo.
Cada vuelta aprieta un poco más. Por eso la depresión no se pasa sola con el tiempo: dentro del círculo, el tiempo la empeora.
Por dónde se rompe
De los cuatro puntos, solo uno se puede tocar directamente: lo que haces.
No se puede decidir sentirse con fuerzas — si se pudiera, nadie estaría deprimido. No se puede decidir dejar de sentirse inútil. Pero sí se puede decidir bajar a la calle diez minutos.
Y ese es todo el planteamiento: no esperamos a que te apetezca para hacer cosas; hacemos cosas para que vuelva a apetecerte. Al revés no funciona, y probablemente llevas meses probándolo.
Por qué no basta con saberlo
Entender el círculo alivia y no lo rompe. Lo que lo rompe es empezar por algo tan pequeño que parezca que no sirve.
Y ahí está el error más común de quien lo intenta solo: se propone volver al gimnasio tres días por semana, no puede, y el intento fallido se convierte en una prueba más de que no vale. Una tarea de tamaño normal, para alguien deprimido, es una prueba más de que no puede.
Por eso en consulta la primera cosa es deliberadamente diminuta —bajar a la calle y volver, no «salir a andar»—, con día y hora puestos, y se revisa la semana siguiente haya salido o no.
Y lo que hay que saber del principio
Las primeras veces no se disfruta. Se hace la cosa y no se siente nada especial, y ahí mucha gente concluye que no funciona y lo deja.
El orden es ese: primero se hace, y las ganas vienen después. Un poco, y no siempre, y lo bastante para que la siguiente cueste algo menos.
Si ahora mismo estás en una urgencia, lo que necesitas es una respuesta inmediata, y esa está en el 024 —atención a la conducta suicida, gratuito y 24 horas— o en el 112. Están para esto, y no hace falta estar seguro de nada para llamar.
Si te has reconocido en el círculo, el primer paso es más pequeño de lo que crees. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.
Pedir esa llamadaDulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365
Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.