Sēreine

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Pareja y vínculos · 5 de marzo de 2026

¿Se puede volver a confiar después de una infidelidad? Sí, y no consiste en perdonar

Es de lo más difícil que llega a una consulta de pareja y de lo que más llega. Y casi siempre con la misma pregunta hecha en voz baja: «¿esto se puede arreglar o estamos perdiendo el tiempo?».

La respuesta honesta: se puede, hay parejas que salen de esto y algunas salen mejor de lo que estaban. Y también es verdad que no siempre, y que hay dos o tres condiciones sin las cuales no se empieza siquiera.

Primero, lo que tiene que estar

  • El contacto cortado. No «casi», no «solo por trabajo». Mientras la relación con la tercera persona siga viva, no hay reparación posible: se está intentando cerrar una herida con algo dentro
  • Nada definitivo las primeras semanas. Ni separarse ni jurar que no pasa nada. Las decisiones grandes tomadas en la primera sacudida casi siempre se revisan después
  • Una conversación a solas con cada uno. Hay cosas que no salen delante del otro y que cambian el diagnóstico entero

Y lo que no ayuda, aunque lo parezca

Los detalles sexuales. Se piden con una lógica que se entiende —saberlo todo para dejar de imaginar—, y hacen justo lo contrario: dan material nuevo a la cabeza para los próximos meses. Se cuenta lo que pasó, no cómo.

Y el «ya te he pedido perdón mil veces». Esa frase es el momento exacto en que la reparación se para.

Por qué las preguntas vuelven

Quien la ha sufrido pregunta lo mismo muchas veces, y quien la cometió se desespera: ya lo ha contestado, con detalle, y a la semana siguiente vuelve.

Aquí hay algo que conviene entender, porque cambia la conversación entera: cada pregunta que vuelve no es una respuesta mal dada. Es una necesidad que todavía no está cubierta.

La pregunta suena a dato —¿dónde estabas?— y no va de datos. Va de ¿te importé?, ¿estabas pensando en mí?, ¿soy idiota por no haberlo visto?. Por eso contestar con más precisión no calma nada: lo que calma es contestar a lo de debajo.

El trabajo en consulta, entonces, es doble: que las preguntas puedan decir lo que de verdad quieren decir, y que las respuestas vayan ahí y no al dato.

El orden, que importa

  • Reparar. Quien la sufrió pregunta lo que necesite, las veces que haga falta, y quien la cometió responde con verdad y con transparencia total —también con el móvil, también con la agenda—. Esta fase dura lo que dura y no se puede acelerar
  • Volver a acoplarse. Aquí se mira lo que ya no iba antes: las necesidades que llevaban años sin decirse, los conflictos que escalaban, lo que se pedía y no se recibía. Y esto no es buscar culpas repartidas: lo que pasó es responsabilidad de quien lo hizo. Es mirar la relación en la que pasó
  • Volver a unirse. Rituales, intimidad, proyectos. Lo último, no lo primero

Volver a confiar no es olvidar ni perdonar

Y esta es la parte que más alivia cuando se dice en consulta. La confianza no vuelve porque se decida perdonar. Vuelve, si vuelve, por acumulación: por muchos meses de coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Eso significa que no depende de un acto de voluntad de quien fue engañado. Depende de tiempo y de conducta. Es más lento y es mucho más justo.

Y si se para

Si aparece otra infidelidad, o si vuelve el contacto, se para y se replantea todo. No como castigo: es que el suelo sobre el que se estaba construyendo ya no está.

Y hay una salida que casi nadie considera y que existe: separarse bien. Cuando hay hijos delante, hacerlo con ayuda y sin destrozarse vale su peso en oro, y también es terapia de pareja.

Si estáis en esto y no sabéis por dónde empezar, se puede mirar antes de decidir nada. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.

Pedir esa llamada

Dulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365

Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.

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