Sēreine

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Depresión y estado de ánimo · 2 de abril de 2026

Se ha quitado la vida alguien de tu entorno: por qué este duelo no se parece a otros

Este artículo no viene a explicarte lo que sientes. Viene a decirte que lo que sientes lo siente casi todo el mundo que pasa por esto, y que no significa que estés perdiendo la cabeza.

Cuando alguien se quita la vida, lo que queda no se parece a otros duelos. Y la diferencia no es que duela más: es que duele de otra manera y con cosas que en otros duelos no están.

Lo que es normal sentir, aunque no lo parezca

  • Preguntarte por qué, todo el rato, y no encontrar respuesta. Esta es la que más distingue este duelo de todos los demás: hay una pregunta que no se puede cerrar
  • Culpa. Pensar que tenías que haberlo visto, que lo dijiste o no lo dijiste. Es lo más frecuente y lo más difícil
  • Rabia con quien se ha ido — y vergüenza por sentirla
  • Imágenes que vuelven, sobre todo si fuiste quien lo encontró
  • Sentirte rechazada o abandonada, y que a ratos te parezca egoísta lo que hizo
  • No saber qué decirle a la gente sobre cómo murió
  • Que los demás se callen, o digan cosas rarísimas, y sentirte apartada por eso
  • Miedo por ti misma, o pensamientos parecidos apareciendo. Esto se habla, no se esconde

Sobre la culpa, que es lo que más pesa

La culpa después de un suicidio tiene una forma concreta: consiste en repasar el pasado buscando la señal que se te escapó. Y siempre se encuentra algo, porque mirando hacia atrás todo parece que apuntaba.

Hay un dato que conviene tener delante, y no es un consuelo vacío: incluso a los profesionales, con toda la formación del mundo, les resulta muy difícil prevenir un suicidio. No es que se les escape por descuido: es que no hay forma fiable de predecirlo.

Lo que dijiste, lo que no dijiste o lo que no viste no es lo que decidió esto.

El silencio de alrededor

Esta es la parte que más aísla, y es específica de este duelo. En otras muertes la gente pregunta, acompaña, trae comida. En esta, muchos se callan — no por falta de cariño, sino porque no saben qué decir y tienen miedo de hacerte daño.

El resultado es que te quedas doblemente sola: con el duelo y sin la red que acompaña a cualquier otro. Si puedes, dilo: «podéis preguntarme», «no me rompo si lo nombráis». Mucha gente de alrededor está esperando permiso.

Lo que ayuda

  • Reservarte un rato cada día, a la misma hora, para llorar o para recordar. Tener un sitio hace que no te asalte a todas horas
  • Escribir. Un cuaderno donde caiga todo, sin ordenar y sin que lo lea nadie
  • Andar veinte minutos al día. Suena pequeño y ayuda al sueño y al cuerpo
  • Descansar y comer, aunque sea a la fuerza
  • Pensar en cómo pasar el día de hoy. No más allá
  • Pedir lo que necesitas, incluso si lo que necesitas es que te dejen sola
  • Hablar con otras personas que hayan pasado por esto. Hay asociaciones de supervivientes, y es de lo que más alivia: son los únicos que no ponen cara rara

Y lo que conviene no hacer ahora

No tomar decisiones grandes —mudarte, dejar el trabajo, deshacerte de sus cosas—. Habrá tiempo, y ahora no se decide bien.

Y no tirar de alcohol ni de pastillas para dormir por tu cuenta. Aplaza el duelo y añade un problema encima.

Si ahora mismo estás en una urgencia, lo que necesitas es una respuesta inmediata, y esa está en el 024 —atención a la conducta suicida, gratuito y 24 horas— o en el 112. Están para esto, y no hace falta estar seguro de nada para llamar.

Una última cosa, y es importante: las personas que pierden a alguien así tienen más riesgo de tener ellas mismas pensamientos parecidos. No es una amenaza, es un motivo para no pasar esto en silencio. Si te está pasando, dilo — a quien sea, pero dilo.

Si has perdido a alguien así, esto se acompaña y no hay prisa. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.

Pedir esa llamada

Dulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365

Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.

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