Sēreine

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Depresión y estado de ánimo · 9 de octubre de 2025

La depresión en hombres no siempre se parece a la tristeza

Hay un dato incómodo y bien conocido: se diagnostican menos depresiones en hombres y, sin embargo, mueren por suicidio bastantes más.

Las dos cosas están relacionadas, y una parte de la explicación es simple: no se está buscando lo que hay que buscar.

Cómo se ve, cuando no se ve como tristeza

  • Irritabilidad y mal humor antes que llanto. Saltar por cualquier cosa, estar áspero en casa
  • Trabajar más, no menos. Llenar el día entero para no estar quieto. Se lee como responsabilidad y muchas veces es huida
  • Alcohol. Beber algo más, algo más a menudo, siempre con un motivo razonable
  • Dolores y molestias físicas sin causa clara: espalda, digestivo, cabeza. Muchas veces es lo único que llega a la consulta del médico
  • Riesgo y conducta impulsiva: coche, gasto, discusiones, decisiones bruscas
  • Desconexión. Estar en casa sin estar, contestar con monosílabos, dejar de participar

Fíjate en que casi ninguna de estas cosas se lee como «estar deprimido». Se leen como carácter, como estrés o como que alguien se ha vuelto insoportable.

Por qué acaba llegando tan tarde

Porque hay una idea aprendida muy temprano y muy resistente: que lo que se siente se aguanta y se resuelve solo. Pedir ayuda no encaja ahí; entra en la categoría de rendirse.

Y hay una segunda pieza: mucha gente que ha crecido con eso no tiene práctica en identificar lo que le pasa por dentro. No es que no quiera contarlo. Es que si le preguntas cómo está, la respuesta honesta es que no lo sabe — sabe que está tenso, que duerme mal y que todo le molesta.

Por eso preguntar «¿estás triste?» no sirve de nada aquí. Sirve mucho más preguntar: ¿duermes? ¿bebes más que antes? ¿te cabrea todo? ¿te ríes con algo últimamente?

Y lo que hay debajo del dato del suicidio

Tres cosas que se combinan mal: se consulta menos y más tarde, se usan métodos más letales, y se avisa de otra manera — con retirada, con hostilidad, con poner cosas en orden, no diciéndolo.

Eso significa que alrededor de un hombre hay que preguntar igual de directamente, y quizá antes.

Si esto te suena de ti

No hace falta que sepas explicarlo ni que llegues con las palabras ordenadas. Ordenarlo es parte del trabajo, no un requisito de entrada.

Y lo que suele quitar el freno de verdad no es convencerse de que hay que pedir ayuda: es plantearlo como lo que es. Si llevaras seis meses con una molestia en la rodilla, ya lo habrías mirado.

Si es alguien de tu casa

  • Describe lo que ves, sin etiquetas. «Llevas meses durmiendo mal y saltando por todo» entra mejor que «creo que tienes depresión»
  • Hazlo en movimiento y de lado. Andando, en el coche, haciendo algo
  • Pregunta directamente por el suicidio si hay señales. Aquí importa especialmente, porque no va a salir solo
  • Ofrece lo concreto: pedir la cita, acompañarle. El trámite pesa más que la decisión

Si ahora mismo estás en una urgencia, lo que necesitas es una respuesta inmediata, y esa está en el 024 —atención a la conducta suicida, gratuito y 24 horas— o en el 112. Están para esto, y no hace falta estar seguro de nada para llamar.

Si te suena esto, de ti o de alguien tuyo, se puede consultar sin etiquetas. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.

Pedir esa llamada

Dulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365

Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.

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