Sēreine

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Depresión y estado de ánimo · 11 de junio de 2026

¿Cuánto se tarda en superar un duelo? La pregunta lleva una trampa dentro

Es de las primeras preguntas que aparecen, y casi siempre se hace con vergüenza: «¿cuánto se tarda en superar esto?». A veces la trae la propia persona y muchas veces la trae de fuera, porque alguien le ha dicho que ya debería estar mejor.

La pregunta lleva una trampa dentro, y está en el verbo. Un duelo no se supera. Y eso, que suena a mala noticia, es justo lo contrario.

Lo de las cinco fases es lo más repetido y lo menos cierto

Negación, ira, negociación, depresión, aceptación. Lo sabe todo el mundo y por eso hace tanto daño: la gente se mide con esa lista, se ve fuera de orden y concluye que lo está haciendo mal.

Nadie las hace en orden, casi nadie las hace todas, y no hay una casilla final donde uno llega y se acabó. Si has vuelto a una cosa que creías pasada, no has retrocedido: es exactamente así como funciona.

Va en olas

Unos días estás bien y crees que ya está. Al día siguiente te derrumba una canción en el supermercado.

Lo que cambia con el tiempo no es la altura de las olas: es cuánto tardan en venir y cuánto duran. Al principio es todo el rato. Después son ratos. Después son días señalados. No hay menos olas, hay más suelo entre una y otra.

Cosas normales que nadie avisa

  • Sentir alivio, sobre todo si hubo una enfermedad larga. No te hace mala persona
  • Sentir rabia con quien se ha ido, con los médicos, contigo misma
  • No poder llorar. No significa que no te importe
  • Estar bien y sentirte culpable por estarlo. Un día te ríes y a los dos segundos te sientes fatal por haberte reído
  • Buscarle con la vista, oírle, marcar su número sin darte cuenta
  • Que la gente deje de preguntar a los dos meses, cuando tú vas por la mitad

En vez de fases, cuatro cosas que hacer

No es un pasillo con puertas en orden. Son cuatro cosas, se hacen a la vez, se dejan a medias y se vuelve a ellas:

  • Enterarse. Que ha pasado y que es definitivo. No es entenderlo: es que el cuerpo se entere. Por eso al principio se descuelga el teléfono esperando que sea esa persona
  • Pasarlo mal. Sentir lo que hay que sentir en vez de rodearlo
  • Apañárselas con todo lo que esa persona hacía y ya no hace: los papeles, las noches, la conversación de los domingos. Aquí no hay nada emocional que resolver, hay cosas prácticas, y cansan muchísimo
  • Seguir. Y esta no es olvidar: es encontrarle un sitio dentro donde quepa sin ocupar toda la casa

Y hay duelos que no se llaman duelo

Duelo no es solo cuando muere alguien. Es lo que pasa cada vez que se pierde algo con lo que había un vínculo: una ruptura, una amistad que se fue, un aborto, una etapa que se cierra, una enfermedad que te cambia el cuerpo, emigrar, un trabajo, una fe, una idea de quién eras.

Como no se llaman duelo, no se elaboran. Y esto es lo que se ve en consulta una y otra vez: lo que no se llora con su nombre se llora con otro —casi siempre con el del siguiente golpe, que parece desproporcionado y no lo es.

Cuándo conviene que lo mire alguien

Que duela mucho tiempo no es, por sí solo, motivo de consulta: no hay plazo, y quien te haya dicho que ya deberías estar mejor se equivocaba. Lo que sí conviene mirar es otra cosa:

  • Que todo siga exactamente igual que el primer mes, sin que aparezca nunca suelo entre las olas
  • Que la vida se haya ido encogiendo alrededor: sitios que ya no pisas, gente que has dejado de ver, cosas que no puedes ni nombrar
  • Que haya culpa instalada, de las que se rumian de noche
  • Que el duelo esté debajo de otra cosa: muchas depresiones son pérdidas que nunca se lloraron, y la persona ni siquiera se reconoce en duelo

Si ahora mismo estás en una urgencia, lo que necesitas es una respuesta inmediata, y esa está en el 024 —atención a la conducta suicida, gratuito y 24 horas— o en el 112. Están para esto, y no hace falta estar seguro de nada para llamar.

En terapia no se trata de que dejes de echar de menos. Se trata de que puedas hablar de esa persona sin que se te rompa el día entero, de devolverle sitio al recuerdo —un momento elegido por ti, en vez de que te asalte a cualquier hora— y de recuperar las rutinas que se cayeron por el camino.

Aquí no vamos a tener prisa.

Si llevas tiempo con esto y no sabes si es normal o no, se puede mirar. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.

Pedir esa llamada

Dulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365

Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.

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