Cómo es la terapia · 25 de septiembre de 2025
¿Cómo sé que ya puedo dejar la terapia?
Llega un momento en que aparece la duda, y suele venir con algo de culpa: «¿me estoy yendo antes de tiempo?» o, al revés, «¿llevo meses viniendo por inercia?».
Las dos preguntas tienen respuesta, y no depende del número de sesiones.
Lo que no es la señal
Encontrarse bien una temporada no basta. Es la causa más común de terminar antes de tiempo: hay tres semanas buenas, uno concluye que ya está, y se va justo antes de la parte que hace que dure.
Y tampoco es señal lo contrario: que una semana vaya mal no significa que haya que seguir eternamente. La mejoría no es una línea recta — sube, baja, se queda plana y vuelve a subir. Si se mira día a día no se ve nada; si se mira mes a mes, sí.
Lo que sí se mira
- Que se hayan cumplido los objetivos que pusiste tú. Que estén escritos desde el principio sirve exactamente para esto: para que el final no sea una sensación, sino una comparación
- Que sepas por qué estás mejor. Si no sabes qué has hecho para llegar aquí, no vas a poder repetirlo. Esta es la que más pesa
- Que las herramientas las uses sin acordarte de mí. Cuando algo se ha integrado, se usa sin pensar
- Que lo que aparezca ahora sean problemas de la vida, no del motivo que te trajo
Cómo se termina bien
No se corta de golpe. Las sesiones se van espaciando —cada dos semanas, luego cada mes—, y eso no es alargar: es la manera de comprobar que aguanta sin el andamio.
Y las últimas sesiones tienen un contenido propio, que es el que evita volver dentro de un año:
- Tus señales de aviso. Las tuyas, no las del manual: lo primero que se movió la última vez —dormir peor, cancelar planes, dejar de contestar
- Qué hacer si aparecen. Escrito, no recordado. En el momento en que hace falta no se está para reconstruir nada
- Cuándo volver a escribir, con un criterio concreto y pactado
Y meses después, una sesión suelta de seguimiento. En los problemas que tienden a reaparecer, vale bastante más de lo que cuesta.
Si vuelve
Conviene decirlo antes de que pase: que algo vuelva a asomar no significa que la terapia no sirviera ni que estés otra vez en la casilla de salida.
Vuelves con todo lo aprendido, lo reconoces antes y sabes qué hacer. Lo habitual, cuando alguien vuelve, es que haga falta bastante menos tiempo que la primera vez.
Y una última cosa, sobre irse
Se puede decidir parar en cualquier momento, y no hay que justificarlo. Lo único que pido —y lo pido de verdad— es que se diga en una sesión y no desapareciendo.
No por cortesía: porque cerrar bien es parte del tratamiento, y porque para mucha gente decir «esto se acaba» de frente es la primera despedida que hace sin huir. Eso, en sí mismo, vale una sesión.
Si dudas de si seguir o parar, también es algo que se habla. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.
Pedir esa llamadaDulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365
Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.