Depresión y estado de ánimo · 7 de mayo de 2026
¿Qué es un ataque de pánico y por qué parece un infarto?
Quien ha tenido uno no necesita que se lo describan: el corazón a mil, falta de aire, hormigueo, la sensación clarísima de que esto es grave y de que se acaba aquí. Mucha gente acaba en urgencias la primera vez, y hace bien.
Y luego le dicen que no tenía nada. Lo cual es verdad y no ayuda nada, porque nadie le explica qué era.
El círculo, en cuatro pasos
- 1 · Una sensación. El corazón se acelera, un mareo, calor, un nudo. Puede venir de cualquier cosa: del café, de subir una escalera, de haber dormido mal
- 2 · Una frase. «Me está pasando algo grave.» Un infarto, me voy a desmayar, me estoy volviendo loca
- 3 · Miedo, y más adrenalina. El cuerpo responde al peligro que ha leído la cabeza, que es lo que tiene que hacer
- 4 · La sensación crece. Y al crecer, confirma la frase del paso 2
Y vuelta a empezar. Por eso escala tan rápido: el miedo se está asustando de sí mismo.
Por dónde se rompe
Entre el 1 y el 2. Es decir: no quitando la sensación, sino poniéndole otro nombre.
«Esto es adrenalina.» «Esto es mi cuerpo en alerta.» No hace falta creérselo entero la primera vez. Basta con no darle la razón del todo a la frase del paso 2.
Porque lo que hay que aprenderse es esto: la sensación no es el peligro. Es la alarma. Y la alarma siempre baja.
Lo que conviene saber, y casi nadie cuenta
- Una crisis de pánico no daña el corazón y no hace perder el control. Es horrible y es inofensiva, y las dos cosas son verdad a la vez
- El pico dura minutos, no horas. El cuerpo no puede sostener ese nivel de alarma: se agota solo
- Lo que hace que se quede es evitar. Dejar de coger el metro, no volver a ese supermercado, no ir solo. Cada evitación enseña que aquel sitio era peligroso de verdad, y el terreno se va encogiendo
Y el segundo miedo, que es el que cronifica
Después de la primera crisis aparece uno nuevo: miedo a que vuelva. Y entonces se empieza a vigilar el cuerpo —¿me late raro?, ¿me estoy mareando?—, lo cual garantiza encontrar sensaciones, porque el cuerpo siempre hace cosas.
Ese bucle de vigilancia es, en la práctica, lo que convierte una crisis aislada en un problema de meses.
Qué se hace en terapia
Se entiende el círculo, se practica no huir de la sensación y —esto sorprende— se provocan las sensaciones a propósito, en un sitio seguro: respirar rápido, dar vueltas, subir escaleras. Suena cruel y es de lo que mejor funciona, porque le enseña al cuerpo que esas sensaciones no llevan a ninguna catástrofe.
Y después se recupera, uno a uno, todo lo que se había dejado de hacer.
Una cosa más: si es la primera vez o hay dudas médicas, al médico. Descartar lo físico una vez es sensato. Comprobarlo cada vez ya forma parte del círculo.
Si el pánico te ha ido quitando sitios, se recupera. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.
Pedir esa llamadaDulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365
Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.