Depresión y estado de ánimo · 27 de noviembre de 2025
Tu adolescente lo está pasando mal: cómo hablarle sin que se cierre
Lleva meses encerrado en la habitación, contesta mal, ha dejado de quedar y tú no sabes si esto es la edad o es otra cosa.
Distinguirlo es difícil de verdad, y hay una razón: en la adolescencia la depresión no siempre se parece a la tristeza. Muchas veces se parece a la rabia.
Cómo se ve de verdad
- Irritabilidad más que llanto. Contestar mal a todo, estallar por nada
- Aburrimiento crónico. Nada le apetece, nada le divierte, todo le da igual
- Aislamiento — y ojo, no es lo mismo pasar tiempo en su cuarto que haber dejado de ver a sus amigos. Lo segundo es la señal
- Caída del rendimiento de forma sostenida
- Quejas físicas: dolores de tripa, de cabeza, cansancio constante
- Cambios de sueño o de comida, en cualquier dirección
- Frases sueltas del tipo «da igual», «para qué», «estaríais mejor sin mí», dichas como de pasada
La pregunta que mejor separa esto de «la edad» no es cómo está hoy, sino: ¿ha dejado de hacer cosas que antes le importaban, y lleva así semanas?
Cómo abrir la conversación
Lo que no funciona: sentarse enfrente y anunciar que hay que hablar. Eso activa la persiana inmediatamente.
Lo que funciona bastante mejor:
- De lado y en movimiento. En el coche, andando, fregando. Sin mirarse a los ojos se habla mucho más
- Describir en vez de interpretar. «Te veo más apagado estos meses y me preocupo» abre. «Estás todo el día con el móvil» cierra
- Preguntar y aguantar el silencio. Los silencios largos son donde aparecen las cosas
- Aceptar el «estoy bien» sin pelearlo, y volver otro día. «Vale. Estoy por aquí» es mejor respuesta que insistir
Lo que cierra una conversación en tres frases
- Minimizar. «A tu edad eso es normal», «ya quisiera yo tener tus problemas»
- Arreglarlo de inmediato. Dar cinco soluciones antes de haber entendido nada
- Que se convierta en un interrogatorio, o que lo que cuente aparezca luego en una discusión
- Reaccionar con pánico. Si cuenta algo grande y la casa se incendia, no contará lo siguiente
Y lo que hay que preguntar aunque dé miedo
Si hay señales de que lo está pasando muy mal, se pregunta directamente por el suicidio. Con esas palabras.
No se la mete en la cabeza — eso es un mito, y uno que hace mucho daño. Lo que hace es darle permiso para decir algo que probablemente lleva tiempo sin poder contarle a nadie.
Si propone ir a terapia y dice que no
Es frecuentísimo. Suele ayudar: quitarle el aire de castigo, dejar claro que no vas a estar tú dentro de la sesión, explicar que hay confidencialidad de verdad —con los límites que hay—, y ofrecer probar una vez sin compromiso de seguir.
Y si aun así no quiere, los padres pueden ir igualmente. Se trabaja mucho por esa vía, más de lo que la gente cree.
Si ahora mismo estás en una urgencia, lo que necesitas es una respuesta inmediata, y esa está en el 024 —atención a la conducta suicida, gratuito y 24 horas— o en el 112. Están para esto, y no hace falta estar seguro de nada para llamar.
Si no sabes si es la edad o es otra cosa, eso se valora. La primera llamada son veinte minutos por teléfono, sin coste, y sirve para ver si lo que necesitas es esto o es otra cosa. Si es otra cosa, te lo digo. Y si prefieres escribir antes de llamar, contestamos en 24 h.
Pedir esa llamadaDulce López · Psicóloga General Sanitaria · Colegiada nº AN14365
Este artículo es información general y no sustituye una valoración profesional. Cada persona y cada historia son distintas, y eso es justamente lo que se mira en una primera sesión.